Cómo llegué a ser una mamá numerosa

Para llegar a ese punto hay que ponernos en antecedentes. Chico conoce a chica, se casan y deciden formar una familia… No, ese no es el principio.

Yo, como buena hija única, no por convicción paterna, sino porque no vinieron más, siempre había añorado tener hermanos, así que desde siempre había tenido claro que si podía no iba a tener sólo un hijo. Dos mínimo, aunque mi número de la suerte era el 3.

Cuando me quedé embarazada de mi mayor, mi marido y yo fantaseábamos con la idea de que vinieran dos de golpe y así ya teníamos todo el «trabajo hecho», porque con lo pies en el suelo, había descartado ser mamá de 3.

Al nacer el mayor y comprobar que era un niño intenso, nos acordamos de nuestra fantasía y dijimos: ¡Menos mal que ha sido sólo uno!. Y así pasó un año y medio…

Como quedarme embarazada del mayor nos costó un tiempecito (que ahora leyendo muchas vivencias no fue tanto), cuando acababa de cumplir un año y medio decidimos no poner medios. Entre lo que habíamos tardado y el poco tiempo que teníamos…

Un mes después, estando yo trabajando, me di cuenta de que tenía un retraso, de un día o dos a lo sumo, pero algo en mi interior me alertó. Ese mismo día, antes de ir a buscar al niño, pasé por la farmacia, compré un test y me lo hice, aun siendo las 5 de la tarde. Positivo. Recuerdo que se lo conté primero al niño que a mi marido, como si fuera un secreto entre nosotros.

Un segundo test, ya con marido al corriente nos lo confirmó. Y yo ya estaba imaginando como sería mi segunda maternidad, con la experiencia que te da el no ser novata y con el mayor ya inscrito en la guardería para el curso siguiente. Nada más lejos de la realidad.

Llegamos a la eco de las 12 semanas, con la familia ya enterada de la buena nueva y sin sospechar nada. No había antecedentes familiares y yo no eran tan mayor (35 recién cumplidos). Nada más mover el ecógrafo sobre mi tripa yo si que vi algo raro, como dos sacos, pero claro, yo nunca he visto nada en las ecografías salvo en la 3D o cuando ya el embarazo está bien avanzado…

-Es un gemelar, lo sabíais, no?

-¿Tengo cara de saberlo?

A mi me dió por llorar, a mi marido por reír y ahí comenzó nuestra andadura como familia numerosa. Además de esa noticia, nos llevamos de «regalo» la sospecha de anomalías cromosomáticas resultado del análisis previo, pasamos por muchas pruebas y ecos, un parto prematuro, UCIN y neonatos, hasta hoy en que solamente puedo decir que intentamos sobrevivir, que no es poco

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